EL ARTICULO DE LA SEMANA: PROVOCA TU CREATIVIDAD
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En los últimos días he tenido conversaciones que empezaban de esta forma: “al levantarme he tenido esta idea…” “se me ha ocurrido en la ducha…” “paseando por el monte me vino una idea…” La continuación de este encabezamiento han sido ideas que han podido ser la semilla de ideas originales, creativas. Si analizamos cómo funciona nuestro cerebro, nos daremos cuenta que tiene sentido que ocurran las ideas creativas en esos momentos y que quizá debamos tener más momentos de estos para provocar nuestra creatividad. ¿Qué entendemos por idea creativa? Edward de Bono dijo “Una idea creativa debe ser útil, si no sólo será una idea diferente”. Ken Robinson dijo “La creatividad es el proceso de tener ideas originales que tienen valor. Es un proceso, no es aleatorio”. Ken Robinson en su definición realiza otra aportación importante, la creatividad es un proceso. Daniel Goleman en “El espíritu creativo” analiza la anatomía del momento creativo y diferencia 3 fases:
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· Preparación, Te sumerges en el problema. Reunir una amplia gama de datos: ser receptivo, escuchar abiertamente y bien. · Incubación, digieres todo lo que has reunido, de forma consciente e inconsciente. Recuerda que el inconsciente recoge más datos y es más fértil para las iluminaciones creativas. · Traducción. Las 2 fases anteriores nos llevan a la iluminación. El pensamiento sólo no es creativo, queda traducir esa iluminación en acción. Cuando tomas tu idea y la transformas en acción. Una innovación debe funcionar, debe ser apropiado, útil, valioso, significativo.
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Coincido con las definiciones anteriores, una idea creativa es una idea original, útil y con valor y es fruto de un proceso. Creo que todos consideramos importante tener ideas creativas, entonces ¿cuáles son las causas para que no tengamos más ideas creativas? “Todo lo que podía inventarse, ya se ha inventado” En 1899 Charles H. Duell de la Oficina de Patentes y marcas de los Estados Unidos dijo esta célebre frase y miren todo lo que ha venido después. Ahora sí que podemos decir que se ha inventado todo lo que podía inventarse ¿o no? Podríamos decir que algo que queda por inventar, pero que ahora es más difícil ser creativo, podríamos decir que ahora hay que ser un genio para ser creativo y muchas más excusas para justificar nuestra falta de creatividad. Incluso podemos decir que no necesitamos ser creativos. Efectivamente, en ocasiones la causa de falta de creatividad es nuestra propia autocensura en vez de apuntarlas, compartirlas, dedicarles tiempo y confiar en que pueden ser grandes ideas.
Decía Pablo Picasso “La inspiración existe, pero te tiene que encontrar trabajando” Si entendemos como trabajo la realización de tareas rutinarias, que hacen funcionar a nuestro lado izquierdo del cerebro y bloquean cualquier idea creativa que pueda surgir, difícilmente nos llegará la inspiración. Otra cosa, y creo que es lo que se refería el autor de la frase, es que cuando te llegue la inspiración te pille en algún lugar donde puedas desarrollarla o expresarla. Bien sea delante de un lienzo, un cuaderno para apuntar o cualquier tipo de formato que permita recordarla. Lo tendremos en cuenta.
Otro de los problemas es que ni siquiera nos llegan esas intuiciones, esas ideas que pueden dar lugar a una idea creativa por qué no provocamos momentos que puedan dar lugar a nuestra creatividad. Es importante conocer la timidez de nuestro lado derecho del cerebro y la necesidad de activarlo, provocarlo para que nos lleguen esas corazonadas, esas intuiciones que son el inicio de una idea creativa.
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En nuestro día a día podemos reservar espacios de tiempo para realizar ejercicios para activar nuestro lado derecho del cerebro y facilitar que nos llegue la creatividad. Pasear, escuchar o tocar música, dibujar, cambiar de look, anotar todo aquello que nos venga a la cabeza recién levantados o en momentos de coger el sueño, viajar, asumir nuevos retos, no hacer nada (muchas veces nuestro tiempo de no hacer lo rellenamos con pantallas siendo un gran muro para que fluya nuestra creatividad). Otra forma de activar nuestro lado derecho del cerebro es salir de nuestra zona de confort y hacer cosas diferentes. Un ejemplo reciente lo tenemos con el confinamiento en casa con motivo de la pandemia, creo que nos obligó a sacar toda nuestra creatividad (seguro que hay formas más agradables de salir de nuestra zona de confort). |
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También durante nuestra jornada de trabajo, podemos crear espacios para que fluya la creatividad. Después de proceso de recopilación de datos, de preparación, de trabajar desde nuestro lado izquierdo del cerebro, desde nuestro cerebro consciente buscando una solución debemos respetar el tiempo de descanso, de reactivación, de no hacer nada, y dejar espacio para que pueda activarse nuestro lado derecho del cerebro, que nuestro cerebro (consciente e inconsciente) digiera toda la información recibida y pueda surgir esa semilla que pueda dar lugar a una idea creativa.
En ocasiones, después de seguir este proceso y tener la semilla de una idea creativa, la censura viene por parte de las organizaciones. Es importante fomentar la creatividad en las organizaciones desde todos los puntos posibles.
Desde el modelo de liderazgo que se implanta en la organización, donde se escucha y se tienen en cuenta las ideas que se plantean por cada persona. Recordar la creatividad en las organizaciones es cosa de todos
Desde la cultura de la organización, donde se fomenta la creatividad de diversas formas. Comparto algunas propuestas que pueden fomentar la creatividad en las organizaciones
· Crear semilleros de ideas. Un repositorio que sea accesible, rápido y ágil donde todas las personas de la organización puedan aportar ideas que se nos ocurran en cualquier momento. Si somos conscientes de la importancia que tiene cada idea que nos surge y partimos de la creencia que cualquier idea puede ser la semilla de una idea creativa deberemos actuar de tal forma para que no se pierda. Ahora que conocemos el proceso creativo y sabemos que nos puede llegar en cualquier punto y si no tenemos la suerte de que nos encuentre trabajando, como decía Picasso, por lo menos que nos pille preparados para anotar esa idea inspiradora y que no caiga en el olvido (cuidado con el “ya volverá” porque muchas veces no vuelve).
· Convertir en práctica habitual en la organización tratar cada idea o propuesta con un «sí, y…» donde una persona lanza una propuesta y el resto puede aportar «si y además…». Eliminemos el responder «sí, pero…» a cada propuesta.
· Establecer una estructura de organización que fomente la diversidad. Por ejemplo, organizaciones duales donde se integran equipos para la consecución de objetivos y redes que fomentan el trabajo entre personas de diferentes equipos. Las redes fomentan la diversidad en la organización, lo cual es fuente de creatividad y además aumentan la capacidad de adaptación de la organización y su estrategia.
· Implantar modelos híbridos de organización donde se combina el teletrabajo y la presencia en el centro de trabajo. La situación vivida durante la pandemia nos ha traído el teletrabajo y con ello sus beneficios en productividad que podemos mantener. Ahora bien, la presencia en el centro de trabajo y las situaciones que se generan (conversaciones durante un café, conversación en una pizarra en la oficina…) son fuente de ideas y creatividad que no se deberían perder. |
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Por último, recordar que el proceso creativo es un ejercicio de perseverancia, no de todas las semillas surgen grandes ideas innovadoras, lo cual no debe desanimarnos para seguir buscando y activando nuestra creatividad. Para terminar, después de este breve análisis te invito reflexionar cómo provocas tu creatividad: · ¿Cuáles son tus momentos de generación de ideas innovadoras? · ¿Llevas a cabo alguna acción para provocar a tu creatividad?
Fernando Ruiz Morales https://www.linkedin.com/in/ruizf9/ |
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