EL ARTÍCULO DE LA SEMANA: LA FORMACIÓN COMO PALANCA CLAVE PARA POSIBILITAR UNA TRANSFORMACIÓN COHERENTE, CONSENSUADA E INTEGRADORA EN LAS ORGANIZACIONES

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EL ARTÍCULO DE LA SEMANA: LA FORMACIÓN COMO PALANCA CLAVE PARA POSIBILITAR UNA TRANSFORMACIÓN COHERENTE, CONSENSUADA E INTEGRADORA EN LAS ORGANIZACIONES

Persona leyendo un libro-Pxhere

 

La historia de la educación hasta nuestros días.

 

personas mirando ordenador
Pxhere-autor Alan Levine

Debemos recordar de dónde venimos para atender las necesidades y particularidades del contexto actual.

 

Desde este prisma y a pesar de quedar en el olvido, históricamente el acceso y consumo de la educación y formación estaba relegado a unas clases socio-económicas determinadas. Personas que provenían de núcleos familiares con mayor prestigio y poder adquisitivo. Destacando las figuras de nobleza y clero durante la Edad Media. Cabe señalar también que hasta el 8 de marzo de 1910 la mujer no podía acceder a la Enseñanza Superior en igualdad de condiciones en España.

 

Con el paso del tiempo y el desarrollo de las sociedades modernas, el acceso y consumo de formación comenzó a ser accesible a una mayor diversidad de personas.

 

Desde entonces hemos evolucionado a pasos agigantados tanto desde el lado de la oferta formativa disponible como en el modelo de enseñanza, el perfil de alumnado y en vínculo y relación que se establece entre docentes y alumnado.

 

Hasta el momento actual, dónde la formación lleva intrínseca la tecnología, la participación y dinamismo, por ejemplo en la adaptación de ciclos formativos en función de las necesidades y tendencias del entorno.

 

Según los últimos datos del estudio de Education at a glance del 2021 se señala que en España, tanto la tasa de acceso como la de graduados/as se sitúan por encima de la Unión Europea y OCDE. En concreto, el 63,7% de la población española de menos de 30 años accede a estas etapas educativas, y en Europa el 50%.

 

Señalar también que en la actualidad el porcentaje de mujeres graduadas en educación superior en España es superior al de los hombres. En concreto, el 53,7% de las mujeres y el 46,3% de los hombres. Y si observamos los datos por ramas de educación, el mayor porcentaje de mujeres se concentran en ramas de salud y bienestar.

 

 

 

 

 

 

El desarrollo de nuestras sociedades requiere de una formación inclusiva, equitativa y de calidad a lo largo de la vida

 

 

personas escribiendo en un mural
Pxhere-autor Alan Levine

Seguro que todas las personas que estén leyendo este artículo saben de qué hablamos cuando mencionamos la Agenda 2030. Una agenda política internacional que fue aprobada allá por 2015 por Naciones Unidas y que integra los principales retos globales a los que nos enfrentamos como personas y comunidades.

 

Como bien señalaba Hannah Arent hace más de 60 años, “La educación es el punto en el cual decidimos si amamos el mundo lo suficiente como para asumir una responsabilidad por él”.

 

Bien, dentro de la Agenda 2030 se recoge de forma específica y detallada el objetivo de garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad para promover oportunidades de aprendizajes durante toda la vida para todas las personas, el objetivo de desarrollo sostenible 4 “Educación de calidad”.

 

 

Estas palabras recogen un elemento importante y reciente, la formación durante toda la vida. Hasta hace no mucho tiempo entendíamos la formación como una etapa específica, previa a la incorporación al mercado de trabajo, y normalmente vinculada a una etapa de entre los 16-25 años. Una formación que nos preparaba para desarrollar una determinada profesión.

 

Y es que la formación que adquirí hace 10 años, en un contexto de cambio y de necesidad de adaptación constante, no me permite dar respuesta a los desafíos actuales. Un claro ejemplo es la revolución informática. Una revolución que muta y evoluciona por momentos y requiere de una reset y una actualización de conocimientos prácticamente diarios.

 

El nuevo modelo laboral del futuro. De la titulitis a las competencias blandas

 

Un reciente estudio sobre las tendencias de RRHH elaborado por Randstad y la CEOE pone de manifiesto que en materia de formación la principal prioridad para el 40% de empresarios y empresarias es el desarrollo de competencias transversales en sus equipos. Competencias tales como capacidad analítica, comunicación, atención al cliente, gestión de equipos, resolución de conflictos y gestión de proyectos, entre otras.

 

 

Y es que las llamadas “soft skills” (habilidades blandas) encabezan una de las principales tendencias del mercado laboral a nivel nacional y europeo. De hecho, según el último informe emito por Infojobs, “trabajar en equipo, capacidad de resolver conflictos, proactividad y adaptación al cambio serían las cuatro más valoradas por las empresas” recobrando éstas mayor relevancia en el contexto de post pandemia.

Desde la red profesional por excelencia, LinkedIn, confirman que “los españoles y las españolas hemos invertido casi 600.000 horas en mejorar y aprender nuevas habilidades profesionales entre julio de 2020 y junio de 2021, un aumento del 31% en comparación con el mismo periodo del año anterior”.

Hace un tiempo atrás ya nos lo decía Víctor Kuppers con su célebre y extendida fórmula V= (C+H) x A. Obviamente que las competencias técnicas y habilidades para desarrollar una profesión son necesarias. No podemos imaginar un cirujano o cirujana que no haya realizado su larga e intensa carrera universitaria y su MIR. Sin embargo, sus actitudes, es decir la manera y el tono que emplea para dirigirse a su paciente, cómo actúa ante una complicación en la operación, cómo se coordina y lidera al equipo de trabajo, es lo que realmente le diferencia como profesional. 

La formación como garantía para abordar los desafíos actuales y futuros de las organizaciones

personas alrededor de una mesa con ordenadores dialogando
Pxhere-autor Robert Couse-Baker

El relevo generacional, la gestión y atracción del talento, el employer branding (experiencia del trabajador y trabajadora) y la adaptación constante ante la incertidumbre y los cambios tecnológicos son y serán los principales desafíos a los que las empresas van a tener que hacer frente.

 

La formación juega un papel muy importante en cómo se articulen estos desafíos y en los resultados a obtener.

 

Por ejemplo, programas de mentoría para planificar y dar respuesta a los relevos generacionales. La cultura basadas en valores y diseño de programas formativos inclusivos y de calidad para gestionar y atraer el talento. Sensibilizar y formar al personal para abrazar el cambio desde una perspectiva de oportunidad y desarrollo. Y una lista infinita de posibilidades.

 

 

 

En definitiva, la formación se convierte en nuestra mayor aliada, por un lado para acompañar el desarrollo de nuestros equipos y en respuesta a sus necesidades, y del lado del negocio, para garantizar la supervivencia, adaptabilidad y valora añadido de la empresa.

 

Eva Martínez Mellado

Responsable de la línea de formación

www.arete-activa.com