El artículo de la semana: No somos suficientemente buenas

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El artículo de la semana: No somos suficientemente buenas

mujer sobre fondo rosa
oreja de piedra
Fotografía PXhere

¿Lo oyes?

¿Sí? ¿Lo estás escuchando? ¿Tú también? Ese susurro que se convierte en grito en ocasiones…

Te hablo de la voz interior que nos resuena y que nos dice que no somos lo suficientemente buenas, no estamos lo suficientemente preparadas o no lo estamos haciendo lo suficientemente perfecto.

Y hablo en femenino, porque esto nos puede pasar, y nos pasa, tanto a mujeres como a hombres… pero el Síndrome de la Impostora nos afecta mucho más a nosotras.

¿Y por qué a nosotras? Pues porque nos hemos educado y desarrollado como personas en una sociedad donde los estereotipos tradicionales de género están muy marcados. Nos han dicho que “somos perfeccionistas y delicadas”, que “cuidamos más y mejor”, que “calladitas estamos más guapas” y que “podemos con todo, y más”.

muro con ojos pintados
Foto Pxhere

Y nosotras nos lo hemos creído. Los estereotipos de género que se convierten en creencias limitantes y nos bloquean para conseguir nuestros objetivos. Que infravaloramos nuestros logros y que nos frustramos y ahogamos en un “no llego a todo”, “no como se espera de mí”.

Las mujeres que experimentan el síndrome de la impostora atribuyen a factores externos los éxitos (qué suerte, aún no se han dado cuenta de que no sé tanto como parece…) y a factores internos los fracasos (no me organizo bien, no es para tanto, no soy tan buena)

En la vida laboral el síndrome de la impostora tiene consecuencias:

  • Estrés, ansiedad, problemas relacionales…
  • Bloqueos, inmovilismo.
  • Falta de interés por promocionar y desarrollarse profesionalmente.
  • Interés por no destacar: si realmente no me creo a mi misma… no quiero sobresalir para no generar más expectativas y no poder responder ellas.
  • Renuncias: finalmente, podemos encontrarnos con la salida de la organización.

Detectar y afrontar esto debe ser una prioridad empresarial. Queremos maximizar el talento y permitir a todas nuestras personas explotar las cualidades y aptitudes. No es fácil desprendernos de ello, claro… pero por algún sitio hay que empezar.

Desde el punto de vista individual, resultan interesantes los procesos de coaching o mentoring con perspectiva de género

Desde el punto de vista organizacional, una cultura empresarial comprometida con la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres como pilar básico que vaya más allá del cumplimiento normativo. Facilitar canales, redes y herramientas para poder compartir y trabajar las fortalezas de las mujeres de nuestras plantillas.

cascos y cinturones de linea de vida
Foto PXhere