EL ARTÍCULO DE LA SEMANA: Tiempo libre y la perspectiva de género

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EL ARTÍCULO DE LA SEMANA: Tiempo libre y la perspectiva de género

hombre tumbado sobre un campo de margaritas

Septiembre, vuelta al cole. Mes de reincorporaciones y de retomar la normalidad. Mes de vuelta a las carreras, a los malabarismos para conciliar vida personal, familiar y laboral.

La Declaración universal de Derechos Humanos en el artículo 24, nos habla sobre el derecho de todas las personas al descanso y disfrute del tiempo libre. En la sociedad actual, éste se ha convertido en un indicador de la calidad de nuestra vida.

Pero… ¿cómo es esa distribución del tiempo libre? ¿qué fuentes de desigualdad encontramos? ¿Hemos incorporado la perspectiva de género en su gestión?

Hay estudios que señalan que mujeres y hombres no tienen ni la misma cantidad ni calidad en las horas destinadas al tiempo libre. Para las mujeres este tiempo se asimila al tiempo en familia, por lo que se trata de un ocio menos relajado y con más interacción con hijos o hijas (si los hubiera). Esta permeabilidad entre el tiempo personal y el tiempo familiar, más frecuente en las mujeres, parece ser una de las causas por las que, después de un periodo de descanso, no hay una recuperación real. Y esto, indudablemente, tiene consecuencias directas en cómo desempeñamos nuestro trabajo.

mujer con productos de limpieza
Foto Pxhere

Los estereotipos tradicionales de género otorgan a las mujeres las tareas relacionadas con los cuidados y mantenimiento del hogar. Con la incorporación de éstas en el mercado laboral se han creado las “dobles jornadas”. Cada vez hay más mujeres con trabajos remunerados a jornada completa que no conllevan necesariamente una disminución de esas tareas tradicionales no remuneradas. Y… así, ¡boom! ¡ya tenemos el sentimiento de culpa asomando! Pensamientos sobre “estar faltando con la familia, estar faltando con el trabajo…” pero nunca “estar faltando conmigo misma”

La verdad es que es una cuestión cultural muy estructural y complicada de afrontar. Pero como sociedad, debemos otorgar al tiempo de ocio la importancia que realmente tiene y el impacto de su disfrute en cómo nos enfrentamos a la rutina y la positividad y entusiasmo con el que realizamos las tareas.

hombre y mujer cocinando
Foto pxhere

Como agentes sociales, las empresas deben integrar una cultura de cuidado hacia las personas. Hay que romper con la imagen de “trabajador ideal” tradicional como aquella persona obstinada, dedicada y que pasa muchas horas en su puesto de trabajo. Apostemos por políticas de conciliación reales, entendidas no solo como cuidados y adaptadas a las necesidades de nuestra plantilla y hablemos sobre Corresponsabilidad como herramienta eficaz para una sociedad y un reparto de roles y tareas equitativo.

Traslademos ese valor de los espacios y tiempos no productivos como base para evolucionar y avanzar como empresas. Facilitemos una desconexión y cuidados reales para mujeres y hombres. Tarea difícil, sí. Pero iniciemos el camino.

mujer trabajando en la cadena de una fabrica
Foto Pxhere

Cambiemos la sociedad para avanzar como organizaciones más comprometidas.